Los mejores juguetes para juego de roles: cómo elegir

Beste speelgoed voor rollenspel: zo kies je

Un niño pequeño prepara el desayuno para un peluche, un preescolar juega a los médicos o un niño construye su propia aldea con figuras de madera: parece un juego sencillo, pero en esas pequeñas historias suelen ocurrir muchas cosas. Los mejores juguetes para el juego simbólico ofrecen, sobre todo, espacio para que los niños imaginen, imiten y vuelvan a intentarlo por sí mismos. Sin un objetivo final fijo, sino a su manera y a su ritmo.

Además, los juguetes que se pueden utilizar de distintas formas pueden seguir siendo interesantes en diferentes etapas. Una cocinita se convierte en un restaurante, después en una panadería y quizá más adelante en un lugar donde acostar a una muñeca. Con unos pocos materiales elegidos con cuidado suele surgir todo un mundo de juego.

¿Qué ocurre durante el juego simbólico?

El juego simbólico consiste en hacer como si algo fuera real. Los niños imitan momentos cotidianos que ven y viven: cocinar, hacer la compra, llamar por teléfono, cuidar, construir o hacer música. Para ello inventan palabras, papeles y pequeños acontecimientos. A veces juegan juntos y otras disfrutan mucho jugando solos.

Durante este tipo de juego reaparecen situaciones, palabras y acciones conocidas. Cuando los niños juegan juntos, turnarse, ponerse de acuerdo y tenerse en cuenta también pueden formar parte del juego. Esto no significa que cada momento de juego tenga que ser educativo. Precisamente su carácter libre y espontáneo hace que el juego de imaginación resulte tan agradable.

Los juguetes no tienen que indicar exactamente cómo se debe jugar con ellos. Una caja registradora con sonidos, por ejemplo, puede invitar a un juego diferente que una caja sencilla sin efectos fijos. Lo que encaja depende de los intereses de tu hijo y de la forma en que juega.

Los mejores juguetes para el juego simbólico según la edad

La edad indicada en el envase es un punto de partida útil, pero fíjate también en lo que disfruta tu hijo en este momento. ¿Sobre todo observa e imita? ¿O ya cuenta historias enteras? Elige siempre juguetes adecuados a su etapa de desarrollo y sigue las indicaciones del fabricante, especialmente cuando haya piezas sueltas.

Para los más pequeños: conocidos y sencillos

Los niños pequeños suelen empezar imitando. Un teléfono de madera, una muñeca blanda, un pequeño conjunto de verduras de madera o una vajilla sencilla conectan con momentos que reconocen. Una muñeca puede comer, irse a dormir o pasear en el carrito. Un peluche recibe una taza de té imaginario.

Puedes empezar con una selección de juguetes fácil de organizar, por ejemplo, una cuchara de madera, un cuenco, una cacerola pequeña y algunas verduras de juguete. Los objetos sencillos también pueden representar algo diferente cada vez. Un bloque puede convertirse, por ejemplo, en una galleta, un teléfono o un tren.

Los materiales blandos también tienen su lugar en el juego de imaginación. Un peluche puede convertirse en un personaje de una historia o formar parte de un juego tranquilo y un ritual nocturno. Deja, sobre todo, espacio para la historia que invente tu hijo.

Para preescolares: historias y juego compartido

Cuando los niños empiezan a incorporar más historias al juego, una cocinita, una tienda, un maletín de médico o un juego de herramientas pueden ofrecer nuevas posibilidades. Los niños relacionan las acciones: primero hacen la compra, después cocinan y, por último, sirven la comida.

La comida de juguete se puede combinar, por ejemplo, con una cocinita, un puesto de mercado o un pícnic. Pan, fruta, verdura y una cacerola pequeña ya son suficientes para representar distintas situaciones.

Las figuras, los animales y los vehículos también pueden formar parte de todo tipo de historias. Un animal de madera puede ser hoy cliente de una tienda y mañana pasajero de un autobús.

Para preescolares mayores: construir su propio mundo

Los preescolares mayores suelen combinar distintos tipos de juguetes. La habitación de las muñecas está junto al garaje, los animales van al mercado y un instrumento musical de madera pone música a una fiesta. Los conjuntos con muñecas, edificios, accesorios y vehículos se pueden combinar de diferentes maneras.

Un conjunto de bloques de construcción puede funcionar sorprendentemente bien en este caso. Los bloques se convierten en una casa, un puente, un mostrador o un recinto para animales. Añade algunas figuras y las construcciones podrán integrarse en el juego simbólico. También es una buena opción si buscas juguetes que niños de distintas edades de una misma familia puedan utilizar juntos.

Elige juguetes que dejen espacio para ideas propias

Al elegir juguetes para el juego simbólico, puedes fijarte en cuántas posibilidades diferentes ofrecen. Piensa, por ejemplo, en tazas, telas, cestas, bloques, animales y figuras sencillas. Estos objetos pueden asumir un papel diferente dentro de cada historia.

Con los accesorios pequeños, presta siempre atención a la edad recomendada y a las advertencias sobre piezas pequeñas. Descubre también en qué fijarte para reconocer juguetes infantiles seguros. Elige juguetes que se adapten a la edad y las habilidades de tu hijo. Piensa también en cómo guardarlos. Una cesta, una caja o un lugar fijo pueden ayudar a mantener juntas las distintas piezas y encontrarlas de nuevo más adelante.

Elegir de forma más sostenible sin complicarse

Quien quiera elegir de manera más sostenible puede fijarse, entre otras cosas, en la vida útil, el material, la posibilidad de reparación y si el juguete podrá pasar después a otro niño. Los juguetes de madera pueden ser una opción, pero los fabricados con otros materiales también pueden durar mucho tiempo.

Observa la resistencia, el acabado y si el juguete puede utilizarse o ampliarse de diferentes maneras. Los juguetes de segunda mano o intercambiar juguetes con la familia también pueden ser una opción.

Elegir de manera más sostenible tampoco significa evitar automáticamente los juguetes de plástico. Diferentes materiales pueden resultar prácticos, dependiendo de cómo y dónde se utilice el juguete. La pregunta principal es: ¿encaja con la forma de jugar de mi hijo y esperamos que se utilice con frecuencia?

Cómo invitar al juego simbólico en casa

No necesitas crear un rincón de juego completo. Una mesa baja, una alfombra o un pequeño espacio junto a la cocina pueden ser suficientes. Puedes cambiar los juguetes de vez en cuando, por ejemplo, colocando temporalmente verduras de juguete y vajilla, y en otro momento peluches con un maletín de veterinario.

Puedes iniciar el juego con suavidad mediante una pregunta abierta: «¿Puedo pedir algo?» o «¿Dónde duerme el oso esta noche?». Después no tienes que asumir la dirección. Espera un momento y observa cómo tu hijo sigue dando forma al juego.

Recoger juntos también forma parte del proceso, aunque no siempre sea posible sin ayuda. Da un lugar fijo a cada tipo de juguete: las figuras en una cesta, los accesorios en una caja pequeña y las piezas grandes en una estantería. Tener lugares fijos para las distintas piezas también facilita volver a reunir los juguetes más adelante.

Un regalo que crece con la historia

Al regalar juguetes para el juego simbólico, puedes fijarte en los intereses del niño y no solo en la edad recomendada. Para un niño al que le gusta cuidar de sus peluches, una muñeca o una vajilla de madera pueden ser un bonito detalle. Para un pequeño constructor, las figuras y los bloques quizá encajen mejor que un conjunto de juego elaborado.

Los juguetes para el juego simbólico no tienen que ser muy amplios. Unos pocos objetos que encajen con los intereses y la edad de tu hijo pueden reaparecer de distintas maneras en el juego. Por eso, no te fijes únicamente en un conjunto completo, sino, sobre todo, en lo que tu hijo disfruta imitando, imaginando y combinando.